

Delilah Anzueto
Autora
Arco y la posibilidad de otros mundos.
‘Arco’ (2025) es una película de ciencia ficción animada en 2d, y en esta entrega es el nombre de un niño de 10 años que habita en el año 2932, reside en un lugar elevado, con sus propios medios y herramientas de vivencia, donde los humanos pueden volar a partir de los 12 años mediante un traje espacial y una piedra preciosa, Arco desesperado por conocer el más allá y con la ilusión de ver la anterior casa de los humanos y de los dinosaurios, ‘La tierra’, toma el traje de Ada su hermana mayor y como un bebé aprendiendo a caminar salta al vacío, llegando con brusquedad, mareado y confundido, al año 2075.
Iris es la primera persona que le ve tirado en el bosque tras perseguir las estelas iridiscentes y, al encontrarse con los que parecieran ser 3 conspiranoicos (Stewie, Dougie, Frankie) en busca de algo peculiar, les distrae del camino. De aquí se vienen las vivencias de Arco e Iris, con sus 857 años de diferencia entre sus mundos, encontrándonos en una tierra bastante vulnerable al cambio climático, con incendios y fuertes tormentas que acechan, cada casa tiene una protección especial en la superficie con forma de una burbuja, resultando en una metáfora de lo aislados que podemos encontrarnos al dividir las soluciones tras una catástrofe ambiental. Esto, lleva a que de un día a otro las personas no puedan salir de casa y a comprar comida enlatada y a racionar las porciones de alimentos por familia en los supermercados. La tecnología es tan común que es parte de, la crianza, el cuidado del hogar, la movilidad, incluso de los recuerdos. Al ser la tecnología parte fundamental de la vida, como vemos y es de suponer, la pequeña Iris crea un fuerte vínculo con Mikki, su robot, pese a ser un modelo antiguo o tal vez debido a ello, ¡je!, En el mundo de ‘Arco’ no hay robots, de hecho al inicio le vemos darle de comer a las gallinas, lo cual me resulta en algo peculiar para una historia futurista adaptada a la pantalla grande, emparentando así con el Solarpunk, ya que en este 2932 se tienen medios interesantes de habitar sustentable (lo cual me hubiera encantado que se ahondara más), mostrandonos un espacio más óptimo y en armonía para la vida. Sin embargo el pequeño le dice a Iris que ojalá sus padres nunca estuvieran como los de ella porque, así no habría alguien que le dijera qué hacer todo el tiempo, lo cual en contraste resulta gracioso, también le plática sobre <<el gran reposo>> y el traslado de la vida humana en la altura, Iris sabiendo lo especial del momento dibuja esas casitas redondas en plataformas sobre los grandes pilares que le describen, estos dos infantes van creando una fuerte e inocente conexión, que claro; costará soltar.


Arco intenta regresar, de manera algo casera (ya que no encuentra el diamante que acompaña el traje) producen el fenómeno óptico de la refracción, con agua de las mangueras de jardín atravesada por la luz solar, creando así varios arcoiris. Lo cual vemos que no funciona, estos intentos de regreso quedan pausados ya que sucede algo intrigante, el robot de casa al darse cuenta de que arco no tiene una identidad en la tierra, se resetea, regresa, se alarma y avisa a la policía, no olvidemos que la tecnología e identidad son temas de relevancia en nuestra propia actualidad y a futuro.
Este tema de los datos digitales es conocido en el director Ugo Bienvenu, quien nació en francia y vivió tres años en México, referenciado así en la forma de mezclar colores de la cultura mexicana, menciona en el periodico Excelsior, que esta es “una película sobre lo que nos hace humanos”, antes de incursionar en el cine con esta ópera prima, Ugo escribe e ilustra cómics, destacando ‘Preferencias del sistema’ (2019), donde ya se esbozan las interesantes propuestas que vemos en el film.
Voy terminando este escrito, no sin mencionar que estamos ante una propuesta diferente, acompañada de; la producción y voz de Natalie Portman, de buenos diálogos como el; “Cuando amas a alguien lo más importante es hacer feliz a esa persona”, de un buen doblaje, de colores vivos y luminosos con detalles pasteles para ciertos espacios del 2075 que enriquecen esta narrativa visual, y finalmente se percibe una cierta confianza en la entrega y el encuentro, es una película para disfrutarse solos o en compañía, y para pensar, otros mundos.